Política de uso de IA generativa en la empresa
Aunque la empresa no haya decidido nada, es muy probable que parte del equipo ya use ChatGPT u otras herramientas de IA generativa para redactar, resumir o traducir. El riesgo no es la herramienta, sino que cada persona decida por su cuenta qué información pega en ella. Una política de uso breve y clara resuelve la mayor parte del problema.
Por qué conviene tener una política
Sin reglas, los empleados toman decisiones con buena intención pero sin criterio: copian un contrato para que se lo resuman, pegan una lista de clientes para ordenarla o suben un informe interno para mejorarlo. Cada una de esas acciones puede enviar información confidencial o datos personales a un servicio externo. Una política escrita fija qué se puede hacer y qué no, y protege tanto a la empresa como a quien trabaja en ella.
Qué debe incluir
- Herramientas autorizadas: cuáles se pueden usar y con qué tipo de cuenta (corporativa, versión empresarial) y cuáles no.
- Datos que nunca se introducen: datos personales de clientes o empleados, información financiera, contratos, secretos industriales, credenciales y cualquier cosa sujeta a confidencialidad con terceros.
- Datos permitidos: textos públicos, borradores sin información sensible, ideas y esquemas genéricos.
- Revisión humana obligatoria: nada generado por IA se envía a un cliente o se publica sin que una persona lo revise y responda de ello.
- Transparencia: cuándo hay que indicar que un contenido se ha elaborado con ayuda de IA.
- Propiedad intelectual: no introducir material con derechos de terceros ni dar por hecho que el resultado está libre de ellos.
- Quién decide: una persona de contacto a la que consultar y a la que avisar si algo sale mal.
Versión gratuita frente a versión empresarial
Las condiciones de uso de los datos suelen ser distintas entre la versión gratuita y las de empresa: qué se guarda, si se usa para mejorar el modelo, dónde se procesa y qué garantías contractuales hay. Antes de autorizar una herramienta, lee esas condiciones o pide a tu partner tecnológico que las revise. Si manejas datos personales, comprueba también que el proveedor actúa como encargado del tratamiento y que hay un contrato que lo recoja.
Formación: lo que hace que la política funcione
Una política que nadie entiende no se cumple. Dedica una sesión práctica a explicar con ejemplos reales qué se puede pegar y qué no, cómo revisar un texto generado (los modelos pueden inventar datos con mucha seguridad) y cómo formular buenas peticiones. El Reglamento europeo de inteligencia artificial pide a las organizaciones que procuren un nivel suficiente de alfabetización en IA de las personas que la usan, así que la formación también te sitúa en la dirección correcta.
Cómo empezar en una semana
- Pregunta al equipo qué herramientas usan hoy, sin reproches.
- Elige una o dos herramientas autorizadas con condiciones empresariales.
- Redacta una página con lo permitido, lo prohibido y a quién preguntar.
- Haz una sesión de media hora con ejemplos.
- Revisa la política a los tres meses con lo que hayas aprendido.
¿Quieres comparar partners para tu proyecto?
Cuéntanos qué necesitas y te presentamos hasta tres especialistas con experiencia real en proyectos como el tuyo. Primera respuesta humana en menos de 24 h y sin coste para tu empresa.
Preguntas frecuentes
¿Puedo prohibir directamente el uso de IA?
Puedes, pero suele ser poco efectivo: la gente la usa igual desde el móvil o el ordenador personal, y sin control. Es más seguro ofrecer una herramienta autorizada y unas reglas claras.
¿Hace falta consultar a un abogado?
Si tratas datos personales o información sujeta a confidencialidad con clientes, conviene que un asesor jurídico o de protección de datos revise la política y los contratos con el proveedor.
¿Quién puede ayudarme a implantar IA con seguridad?
Un partner con experiencia en IA y en protección de datos. En la guía de inteligencia artificial para empresas explicamos qué pedirle.
